Sabía que eran cámaras de sensibilidad extrema para captar cualquier movimiento, entorno, silueta o dato que tuvieran delante y transmitirlo al disco duro que hacía función de cerebro; pero lo que sus ojos le mostraban era un ser humano que lo miraba fijamente con rostro indiferente.
Tras dos años desarrollando un tejido cutáneo que se adaptase a la perfección a su cuerpo metálico e hidráulico, habían conseguido no un robot perfecto, si no EL robot. La maravilla jamás diseñada y creada por el hombre no era más que un humano artificial. Llevaba, junto con sus compañeros, años encerrado en los laboratorios y esquivando las amenazas de reducir las subvenciones de las empresas y gobiernos interesados en el proyecto, pero al final consiguieron su objetivo y por fin lo tenía frente a él, podía tocarlo, escucharlo, notarlo, sentirlo.
Se sentía como un dios. Había acabado su obra maestra, la obra de su vida.
De EL, remarcar que su sensibilidad visual era incomparable a la de cualquier ser viviente. Físicamente era un humano de 1 metro 80 de altura y 83 Kilogramos de peso. Musculado, pero no en exceso. Era capaz de realizar cualquier labor tanto humana como tecnológica sin necesidad de consumir alimentos, sólo debía procurarse unas pocas horas de "descanso" para reponer su circuitería interna.
Era la encarnación de los sueños del hombre hecha realidad. Sofisticado, culto y cortés. Atrevido, sin miedo y dispuesto a darlo todo. Pero había gente que no estaba dispuesta a darlo todo por él, y mucho menos a darle una oportunidad, sus razones eran sencillas: no hay nada que supere al ser humano, ya sea natural o artificial.
Lo intentó esconder por todos los medios, lo quería como a un hijo, pero fue sometido a tal persecución que acabó extenuado en brazos de su creación; espirando su último aliento y lo que serían sus últimas palabras.
EL se encontraba acorralado, sin oportunidad de seguir con la vida que le habían dado. Sabía lo que era sufrir, tenía entre sus propios brazos la razón de su existencia, y no era capaz de asimilar que ellos mismos fueran a destruirlo. Repitió las palabras de su padre y pasó a formar parte de la historia: "¿Por qué?".

1 comentarios:
Otra vez crítica constructiva: te faltó un puente, algo que desarrollara más el paso entre el momento en el que fue creado y en el que fue destruido, eso sí, las "descripciones" o "sentimientos" de esos dos puntos, muy bien hechos ;)
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